MISTERIOS COSMICOS


KARLAMORHART
El Cosmos siempre será motivo de estudio, y cada vez más se irán desentrañando sus misterios, desde luego, son tantos que pasarán miles de años para ir resolviendo todo lo que encierra. No obstante, a pesar de que siempre está a nuestro alrededor , arriba y abajo, sigue siendo una pasión lo que encierra.
Se sabe como lo comentacomunicacion.amc.edu.mxque los rayos cósmicos son principalmente núcleos energéticos que tienen sus orígenes más allá del Sistema Solar. Gracias a los elementos radioactivos que contienen, existen evidencias de que la Tierra se encuentra sometida a este baño cósmico desde tiempos muy remotos, y representan un fenómeno universal omnipresente.
Las energías que nos llegan con los rayos cósmicos se extienden en un amplio rango: desde las energías inherentes al movimiento de los átomos, menores a la necesaria para mover apenas un grano de arroz, hasta aquellas equiparables con la que lleva un balón de fútbol en un tiro penal, la más alta energía contenida en una partícula subatómica.
Así, estas enigmáticas partículas nos traen información tanto del espacio dominado por el Sol (la heliosfera), como del medio interestelar o de los remotos objetos astrofísicos en nuestra galaxia o aún de otras galaxias donde son aceleradas.
Su descubrimiento se dio en 1912 por el austriaco Victor Hess, quien llevó un conjunto de electrómetros en una serie de ascensiones en globos aerostáticos para comprobar que esta misteriosa radiación recién detectada tenía su origen más allá de la atmósfera de la Tierra.
De entonces a la fecha, para registrar la llegada de la radiación cósmica a la Tierra o su entorno, se ha precisado de gran ingenio, creatividad y voluntarismo. Hoy existen experimentos que detectan rayos cósmicos a bordo de naves espaciales, en globos sonda, en la cumbre de altas montañas, en medio de desiertos, bajo el mar, en los perennes hielos antárticos, en el fondo de minas y aún en laboratorios excavados bajo grandes capas de roca.
Se dice, que la especie humana se prepara para salir del entorno solar y adentrarse por vez primera en el espacio interestelar, donde conocerá de manera directa, entre otras cosas, el espectro completo de la radiación cósmica.
Servicio. laverdad.es/ciencia, nos agrega, que según la revista Nature, George Chapline, un prestigioso astrofísico del no menos prestigioso Lawrence Livermore National Laboratory ha afirmado recientemente que estamos muy cercanos de la certeza de que los agujeros negros no existen. Y, en uno de los últimos números de la revista Scientific American, otros dos relevantes astrofísicos, C.H. Lineweaver y T. M Davis publican una revisión sobre el tema de los agujeros negros que lleva por título "Equivocaciones acerca del Big Bang". Por ello, es lícito que nos preguntemos sobre la estabilidad de las bases que cimientan nuestra concepción del Universo. El lector, si lo desea, puede consultar en el portal Ciencia y Salud de la versión electrónica de La verdad (www.laverdad.es) otros artículos anteriores publicados en esta sección, sobre temas relacionados.
La idea actual más generalizada sobre el Cosmos es la de una gran estructura con edad y tamaños finitos, dominado por la materia oscura, expandiéndose asintóticamente hacia un estado de reposo correspondiente a una geometría plana. Todo ello con una estructura jerarquizada de supercúmulos y cúmulos de galaxias, con evidencias experimentales que favorecen un modelo de origen muy caliente y muy denso donde se formaron los elementos primordiales y se originó la radiación cósmica de fondo.
La génesis de la idea del Big Bang parte de trabajos realizados por ilustres científicos, en la década de los 30 del siglo pasado, utilizando la teoría de la relatividad de Einstein para demostrar que el Universo estaba en movimiento. Poco después, el astrónomo americano Edwin Hubble, en 1929, descubrió que ciertas galaxias situadas más allá de la Vía Láctea se alejaban de nosotros, como si el Universo se dilatara constantemente. A partir de la velocidad de expansión, en 1948, el físico de origen ruso George Gamow planteó que la formación del Universo pudo realizarse a partir una gran explosión inicial puntual de una materia condensada extremadamente densa. Curiosamente, un detractor de esta teoría, el astrofísico inglés Fred Hoyle, para mofarse de la misma, en 1950 caricaturizaba la idea denominándola Big Bang (gran boom) nombre que obtuvo éxito desde entonces para describir a esta teoría.
Hace cuatro décadas los científicos descubrieron la evidencia definitiva de la expansión del Universo a partir de un estado primordial denso caliente. Habían encontrado la huella dejada por el Big Bang y el subsiguiente proceso de enfriamiento: la radiación de fondo cósmica de microondas.
Big Bang y expansión son dos conceptos íntimamente relacionados pero, según los astrofísicos Lineweaver y Davis existen muchas ideas equivocadas en la explicación del modelo. De entre las muchas que ellos comentan citaremos sólo dos. La primera, la postulada necesidad de espacios cuatridimensionales o mayores. Cuando se compara la expansión del Universo con la de un balón que se infla, la expansión de la superficie de goma curvada bidimensional del balón es comprensible porque se realiza dentro de un espacio tridimensional en el que el centro del balón ocupa un lugar. Por analogía, la expansión de nuestro espacio tridimensional se ha dicho que requeriría una cuarta dimensión. Sin embargo, estos científicos arguyen que según la teoría de la relatividad de Einstein el espacio es dinámico y puede expandirse, contraerse o curvarse sin estar embebido en una dimensión más alta.
Concretamente, el modelo Big Bang es válido pero muchos de sus aspectos no se han aclarado todavía y, como cualquier teoría científica, podría ser superada por otra más general y superior. Entre las preguntas a contestar: ¿Qué causó la expansión?. ¿Qué sucede en escalas superiores a las de nuestra capacidad de observación?. ¿Se expanden las diferentes partes del universo a diferentes velocidades, de modo que nuestro Universo es solo una burbuja inflacionaria dentro de un multiverso mucho mayor?.
Según el astrónomo George Chapline los agujeros negros no existen y la explicación a los fenómenos que se les atribuyen hay que buscarla en la energía obscura. Como es lógico en cualquier nueva idea revolucionaria la comunidad científica internacional aún no ha aceptado este postulado de Chapline.
Los agujeros negros fueron una de las predicciones más celebradas de teoría general de la relatividad de Einstein que explica la gravedad como un flexionado del espacio-tiempo causado por los objetos masivos. La teoría sugiere que una estrella suficientemente masiva, cuando muere, puede colapsar bajo su propia gravedad hasta convertirse en un punto. Es curioso que el propio Einstein no creyese en los agujeros negros aunque no encontrase explicación para ello.
No todo lo que existe en el universo es visible. Los astrónomos pueden detectar objetos que emiten o absorber luz o cualquier otro tipo de radiación electromagnética o que interactuan gravitatoriamente con otros objetos que podamos detectar .El término "materia oscura" alude a esta materia cuya existencia no puede ser detectada mediante procesos asociados a la luz, es decir, no emiten ni absorben radiaciones electromagnéticas.
Determinar cuál es la naturaleza de la materia oscura y en qué cantidad existe es el llamado ‘’problema de la materia oscura’’ o ‘’problema de la masa desaparecida’’, y es uno de los problemas más importantes de la cosmología moderna. La cuestión de la existencia de la materia oscura puede parecer irrelevante para nuestra existencia en la tierra, pero, el hecho de que exista o no la materia oscura, afecta el destino final del universo.
El 20 de julio de 1976 Gilbert Levin, uno de los ingenieros a cargo de las misiones de la NASA al planeta Marte, vio que la Viking que orbitaba el planeta rojo había encontrado emisiones de carbono-14 que contenían metano en el suelo del planeta, por lo que la conclusión debía ser obvia y muy relevante: hay vida en Marte.
Algo está ingiriendo los nutrientes, los está metabolizando, y después los expulsa a la atmósfera en forma de gas mezclado con carbono 14. Sin embargo, la NASA no se atrevió a afirmar con rotundidad el descubrimiento, porque otro instrumento de la Viking, diseñado para identificar moléculas orgánicas consideradas esenciales símbolos de vida no encontró nada, así que casi todos los científicos de la NASA decidieron declarar el hallazgo de la Viking un "falso positivo". Pero , ¿lo era?
A día de hoy, los argumentos a favor y en contra siguen dividiendo a los científicos, aunque es cierto que los rovers que estudian el planeta rojo desde hace un año han eEn 1998, un grupo de astrónomos descubrió que el universo se está expandiendo a más velocidad que nunca. Esto siginifica que la velocidad a la que una galaxia distante se aleja de nosotros aumenta con el tiempo.De ser correcta esta teoría, el resultado último de esta tendencia sería la imposibilidad de seguir viendo cualquier otra galaxia. Esta nueva teoría del fin del Universo ha recibido el nombre de Gran Desgarramiento o, en inglés, Big Rip.
Es un efecto para el que todavía se investigan las causas, aunque una de las sugerencias puede ser que esté motivado por la 'energía oscura', una forma hipotética de energía que permea todo el espacio y que produce una presión negativa, resultando en una fuerza gravitacional repulsiva. La energía oscura puede dar cuenta del universo en expansión acelerada, así como de una significativa fracción de su masa.ncontrado pruebas de los descubrimientos de la Viking.
"La mayoría de las galaxias tiene agujeros negros en su centro, pero sólo en algunas son supermasivos, es decir que tienen miles de millones de veces la masa del Sol -explica-. El agujero negro se «come» toda la materia a su alrededor. Entonces, como ocurre cuando uno saca el tapón de la bañera, se produce una rotación de partículas (el disco de acreción), que tienden a ir hacia el agujero negro, salvo algunas que quedan atrapadas por campos magnéticos perpendiculares al plano de la galaxia y son arrojadas en jets hacia afuera. Luego, al frenarse con el polvo galáctico, forman lóbulos calientes."
"Allí se producen ondas de choque, donde los rayos cósmicos son empujados constantemente -agrega Esteban Roulet, físico de partículas y coautor del trabajo-. Eso genera rayos cósmicos de distintas energías. Tenemos indicios de que los que detectamos aquí son partículas de pequeña carga, porque si fueran más pesadas se deflectarían más y la desviación que medimos es de tres grados. Cuando reunamos más registros, podremos saber exactamente de dónde vienen, qué campos magnéticos encuentran a su paso y cuál es la energía máxima a la que pueden acelerarse."
